Sawny

Allí donde el tiempo es carroña para los necesitados, la historia se proyecta en el vacío.

Dios modela su pelo de arcilla. Mientras coagula el perfume de las sábanas, leo la crucifixión en sus manos: tiene los dedos curtidos por la inexperiencia, las vértebras flageladas y cicatrices en la voz; sus ojos guardan el oxígeno del ahorcado sin causa.

Los gritos cometen suicidio, pero la tumba silente de Padre le otorga el perdón. En su falda de sueño al raso, una caricia de lavanda marchita el recuerdo. Extirpo la fierra de su costado; con el destierro de la sangre, Escocia olvida su nombre.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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