Πηνελόπη: La hilandera

Cuando las sirenas devoran el cadáver del sol en el agua, deshago el sudario que las moiras tejen con mis dedos y, desde el balcón más alto de Ítaca, equilibro el horizonte con la mirada. Peregrina de templos sin eco, aguardo el regreso de un barco encadenado al mar, consciente

del ruido a vainilla de mi piel,

de la ausencia de pulso en mi vientre,

del arañazo de las erinias a mi sombra,

de mi pelo enredado en las falanges del tiempo.

A mis pies, la tierra sabe a la sangre de cada héroe que perdió su nombre en ella.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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