Semper aedem

Fui, luego existo

en el almizcle inodoro, en las coronas de pensamientos truncados, en las vendas de encaje y la sangre de limón del Imperceptible — quien excava pupilas, exhumándose; quien deviene en todos menos en sí mismo; quien se abandonó hace varias reencarnaciones.

Fui. Ahora soy un mero autógrafo del olvido.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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