Rorschach

12 de octubre de 1985

Bajo la lluvia a la que se expone el cuchillo suicida yace una sonrisa mutilada. Tras la máscara acromática que perfila un cráneo canino, la humanidad palidece en pecas de sangre.

—¡Sálvanos! —imploran, entre espumarajo y espumarajo, las calles infectadas de cuerpos irreparables, corrupción, rabia.
—No…

El último rezo del ateo moribundo solo es escuchado por Marte.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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