Jaque mate

Arrastro

cometas de vuelo planeado

por la calma derivada de la tormenta.

Me leo en iris de tuétano.

Las sombras pellizcan mis talones;

el verbo carroñero

muerde mis huesos de sarro y

la sonrisa de punto

que se deshiló en mis huellas

busca reproducirse en nueces rasgadas.

Allí donde los muertos rezan por los vivos

y los relojes, aunque rotos,

nunca dejan de latir,

pañuelos de saliva cauterizan

la extinción.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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