Efes

Recuerdo la nota primigenia

de las vértebras de un violín

desvencijado.

Bajo la crinolina,

el enjambre del pentagrama

lloraba abejas sin espolón

y a tres colmenas de tus ojos

coleccionaba pupilas de miel

verde.

El verbo se hizo jade.

Tras eones de tardanza insípida,

subasto versos al por mayor:

la crinolina viste heridas de moho,

mis huesos fermentan y yo

recuerdo la nota primigenia

de las vértebras de un violín

desvencijado.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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