Expiración de un poema

Allí,
donde las sombras se cosen
decapitadas,
sus dientes
me suturan el miocardio.
Enroco latidos
por coronas de ausencia y
Ella,
quimera factible,
ladea el cráneo pasto de cuervos;
me tiende una sonrisa
ceniza, una sonrisa
quebrada;
me arropa en nudos de falanges y
troquela,
con dedos de orquídea,
mi epitafio.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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