Tribar

Siento en máxima expresión.

Cuento mis latidos como puertas que se cierran y, tras el portazo que el eco revive, vuelvo a abrir y me asomo. El interior inhala oscuridad. Cruzo el umbral… y caigo; me precipito, me precipito; y aterrizo como un copo en la lengua equivocada: reticente. En la nieve, una lechuza albina comete suicidio de punta en blanco. El ave que migró de mi cabeza a tus manos nos deconstruye en plumas. Escribo: firmo con dedos de difunto, y la historia se repite.

Repaso el trazo de mis pasos encarnada en un compás. El sol escarpa el horizonte, y yo hago montañas del grano de arena que un día sustraje a un reloj tratando de recuperar tu tiempo. He perdido la sombra en los talones del pasado; camino sin avanzar, progreso por inercia y todos mis caminos llevan tu nombre: el nombre de Penrose.

Anuncios

Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
Esta entrada fue publicada en Prosa poética. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s