Orvallo

El consumo de llamas incinera mi oscuridad. Ardo. Con las pestañas maquilladas de ceniza, me aproximo a la ventana. Su beso invernal sella mis labios. Me quedo sin aire; sofoco el fuego interno y el vaho dibuja el cristal. Prenso, exprimo, nubes de tormento. El cielo, al llorar, moja mis plumas y mi diario escrito con cera.

Añoro a mi ángel de la guarda; añoro al Ícaro que, amando mi sombra, ascendió y, con los dedos humedecidos en saliva, apagó el sol.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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