Half Painted Roses

«Alguien con tus ojos debería levantar más la mirada».

Cada parpadeo es una puerta que se cierra. Cae la noche y se alza la guadaña; no me da tiempo a echar la llave: la luna cercena mi yugular.

«Soy yo, y no la vida, quien pasa».

He lanzado dardos y hecho de Diana mi propio nombre. He adquirido y después quemado todo recuerdo de fotografía sin tomar. He estriado las palmas de mis manos con la incertidumbre de un futuro a mi imagen y semejanza.

«Ahí fuera solo hay mundo y no te tiene a ti».

Porque me han bebido en cicuta y visceral: me he pinchado con mis propios huesos y, con la sangre derramada, he terminado de pintar las rosas de mi jardín.

A día de hoy, yo echo raíces mientras ellas siguen creciendo.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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