Mise en abyme

Mis pies descalzos chapotean en lágrimas estancadas. Tengo las uñas esmaltadas con tierra yerma de escarbar y no encontrarme. Las paredes mohosas arrojan pozos de oscuridad vertical. Tan solo distingo una luz al final del túnel: una luz lejana, distante, fría; una luz inalcanzable; una luz que, añorada por mis pupilas, dilata el deseo. Anhelando alcanzar aquello que un día desconocí, palpo la piedra y cubro sus recovecos. Me impulso. Y asciendo.

Una mano aferra mi tobillo. Bajo la mirada.

—Supérate. Déjate atrás. Sé pasado.

Los yoes que escribí y descarté me retienen.

—Soltadme…

Sacudo el pie tratando de liberarme, pero los unos se apoyan en los otros y yo solo soy una más. Tras ascender un cuerpo y tres pestañas, se abre una pared de ausencias que estoy dispuesta a cubrir… A superar.

Mi mano topa con un tobillo.

—Soltadme…

—Supérate. Déjate atrás. Sé pasado —reitero.

La luz se acerca.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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