Gott weiß ich will kein Engel sein

El cojín respira entre mi espalda y la pared, mueve mi tórax y prensa las plumas que los ángeles se jactarían de vestir a la altura del omóplato. «No eres buena», reza mi Sangrada Escritura, «no lo suficiente». «No me han inventado bien», me excuso, pero la réplica es ignorada. «¿Ves lo que te rodea? Son tus causas, y tú eres la consecuencia trazada en paralelo al hecho: eres estrella y caos. Ahora, alza la mirada». Obedezco, y todo cuanto veo es un techo a dos aguas del que no para de llover. «Memorízalo: es el cielo al que jamás ascenderás».

Anuncios

Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
Esta entrada fue publicada en Prosa poética. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s