Pompeya

Viste la ceniza
de todos los volcanes que se corrieron en su falda;
la sostienen pilares deconstruidos
por la caducidad
de imperios suicidas
y una bandera inmóvil
encumbra sus pulmones necrosados;
resiste
al filo de borderías y saltos al vacío,
de sonares inútiles y la extinción;
solo quiere dejar huella
en un astro
condenado a inmolarse en silencio.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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