Scribonia

Siete alturas de tres llanos roídos guían los pasos de una bala encontrada en la sintaxis de una llamada sin emisor. Pisoteo huesos rotos, músculos desgarrados y ausencias. El teléfono brilla en la oscuridad incipiente y mi luz se debilita poco a poco, poco a poco…

—No habla de mí.

Una hebra de vida lucha por convertirse en lienzo. Se teje en recuerdo. Pisotea un costillar roto, un corazón desgarrado y su ausencia.

—No hablas de mí.

El teléfono calla; solo tengo oídos para ella: titilante, desteñida. Un claroscuro mordido por la añoranza y el sueño.

—No hablo de ti —secundo.

Sus ojos de botón se deshacen en agujas de agua sucia.

«Que te cosa ella», pienso. —Yo ya solo te escribo.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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