Ixtab

Tu recuerdo me cuelga del cuello. El día en que la gravedad deje de surtir efecto, la soga se alzará y me someterá. Mi grito de que la única ley justa y a la que nadie escapa es la muerte correrá como una inyección letal por el aparato circulatorio de Madrid. El sistema colapsará y el romanticismo será establecido; en la jerarquía entonces vigente, descender un escalón no será inmolarse, sino sacrificarse… donarse.

«Me suicidé porque no era mía», en la carta de todos y en el pesar de nadie.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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