Sinestesia

Me sabía a galletas, chocolate y frambuesa; a tequieros gritados en silencio; a besos adictivos entre rayas y lunares; a escritos húmedos y tendidos al sol; a desvanes empolvados; a ciudades discordantes.

Me sabía a mi color favorito en labios de Altamira. Me sabía a infinito menos tres.

Me sabía.

Me sabía (a) todo
y nunca supe probarme.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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