Teoría de cuerdas

«”Loco” es la palabra que describe a aquel cuya intención es ponerle límite de velocidad a los latidos del corazón». Palabras en manos de una cuerda con tendencia al rápel.

Y es que no hay altura que tema cuando desciendo por tu yugular, ni velocidad que me maree al descolgarme por tu pelo. Despeinémonos al margen de la ley; pon los kilómetros, yo pondré las horas. Deshazte de la carga sobrante —tu camisa de fuerza, los tacones… ¿sostén y bragas?—. Avancemos: no juntas, sino unidas; vivamos en paralelo. Descansaremos recostadas en tus clavículas antes de darnos a la caída libre y consagrar nuestra vida a la gravedad. Descenderemos piedra a piedra, peca a peca, hasta alcanzar la manzana roja que palpita en tu pecho.

Entonces, morderé tus latidos. Me envenenarás.

Y me darás el suicidio digno de un artista.

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Acerca de L. Dietrich

Pixieh Tian Shi — El cielo por los suelos y los pies en el aire.
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